Renueva tu flotilla sin enganchar el capital de tu empresa. Camiones, tractocamiones, remolques y montacargas con rentas 100% deducibles, pre-aprobación en 48 horas y sin deuda en tu balance.
Cotizar mi flotilla →Arrendak financia el arrendamiento puro de prácticamente cualquier activo rodante que tu operación logística necesite. No importa si es una sola unidad o una flotilla completa de 20 vehículos: estructuramos la operación a la medida de tu flujo de efectivo y tu ciclo productivo.
De 3.5 a 48 toneladas. Torton, rabon y tractocamiones quinta rueda para transporte federal.
Caja seca, refrigerada, plataforma, low-boy, tolva granelera y tanques especializados.
Eléctricos, de combustión interna, reach trucks y pallet jacks para almacén y CEDIS.
Flotillas de reparto urbano, vans de carga, pick-ups y vehículos utilitarios de última milla.
Pipas, autotanques, grúas sobre camión y unidades con equipo frigorífico integrado.
Si tu operación requiere un activo rodante que no está listado, contáctanos. Evaluamos caso por caso.
Cuando una empresa de transporte o logística necesita renovar sus unidades, el camino tradicional es un crédito automotriz o un financiamiento bancario. Ambas opciones registran un pasivo a largo plazo en el balance general, lo que eleva la razón deuda/capital y reduce la capacidad de apalancamiento para otras necesidades del negocio.
El arrendamiento puro funciona de manera diferente. Contablemente, la renta mensual se registra como un gasto operativo —no como deuda—, lo que significa que tu balance permanece limpio. Esto tiene consecuencias prácticas muy relevantes para la PyME transportista:
Para una empresa que opera con márgenes ajustados y depende de su imagen crediticia ante bancos, proveedores y clientes, la diferencia entre comprar y arrendar puede ser la diferencia entre crecer o estancarse.
Una empresa de autotransporte de carga general con sede en Colima operaba con 5 camiones tipo tortón con más de 8 años de antigüedad. El costo de mantenimiento correctivo se había disparado: llantas, frenos, inyectores y tiempos muertos por descomposturas representaban ya más del 18% de sus ingresos mensuales.
La solución natural parecía ser un crédito automotriz. Sin embargo, al simular el financiamiento, el director financiero identificó un problema crítico: registrar $12 millones de pesos como pasivo a largo plazo llevaría la razón deuda/capital por encima de 1.8x, violando el covenant que tenían pactado con su banco principal (máximo 1.5x). Rebasar ese límite significaba vencimiento anticipado de una línea revolvente de $5 MDP que usaban como capital de trabajo.
Este caso ilustra cómo el arrendamiento puro no solo resuelve el problema de la renovación de activos, sino que protege la estructura financiera completa de la empresa.
Los covenants son cláusulas que los bancos incluyen en los contratos de crédito para asegurarse de que la empresa mantenga cierta salud financiera. Los más comunes en México son:
Cuando una empresa de transporte adquiere vehículos a crédito, el pasivo crece inmediatamente y las razones financieras se deterioran. Con el arrendamiento puro, el compromiso no se refleja como deuda en el balance bajo la normatividad contable aplicable a la mayoría de PyMEs mexicanas (NIF D-5), por lo que las métricas que revisa el banco no se ven afectadas.
Esto convierte al arrendamiento puro en una herramienta estratégica: permite renovar activos productivos —que generan ingresos— sin sacrificar la relación bancaria ni arriesgar líneas de crédito vigentes. Para empresas que ya tienen apalancamiento alto o que están en proceso de negociar nuevos créditos, esta ventaja puede ser determinante.
En Arrendak trabajamos con empresas que necesitan mantener sus indicadores financieros en orden mientras renuevan equipo crítico. No se trata solo de arrendar camiones; se trata de proteger la estructura financiera de tu negocio.
Elegir el plazo correcto es una de las decisiones más importantes al estructurar el arrendamiento de una flotilla. Un plazo demasiado corto genera rentas altas que pueden presionar el flujo de caja; un plazo excesivamente largo implica pagar rentas por unidades que ya perdieron eficiencia operativa.
Para vehículos de transporte de carga, el rango óptimo se sitúa entre 36 y 48 meses, y estas son las razones:
Para montacargas, los plazos pueden extenderse hasta 60 meses debido a su menor desgaste relativo. Para camionetas y vans de reparto urbano, 36 meses suele ser el punto óptimo dado su uso intensivo y mayor depreciación.
En Arrendak analizamos tu operación específica —kilometraje promedio, tipo de carga, rutas y condiciones de operación— para recomendar el plazo que maximice el beneficio económico de tu flotilla.
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